Este galguito bebe principalmente del relato policíaco, pero también de la sátira, del ensayo literario y del largo poema épico.
En él, un traductor que se cree experto en el realismo sucio norteamericano se empeña en que un poeta amigo suyo aprecie un poema que acaba de traducir.
Al poeta protagonista, como enemigo del feísmo, el postureo y la vulgaridad, el poema le resultará indignante y absurdo. Sin embargo, gracias a la lectura del mismo, se lanzará a la búsqueda de la verdad poética.
Para ello, el poeta tendrá que abrirse paso —casi a machetazos— a través de la espesura de sus propios fantasmas y prejuicios, repartidos en cinco o seis escenarios.
Es posible que solo el hallazgo de la emperatriz Asteroide pueda ayudarle en su singular periplo.
La parte gráfica del libro es fundamental, ya que no solo ilustra el texto, sino que lo interroga y lo pone contra las cuerdas, apuntándole con un flexo directamente a los ojos.














